“Educar es una mezcla de autoridad y amor”

“Educar es una mezcla de autoridad y amor: una autoridad que se sustenta en fijar normas que den seguridad a nuestros hijos, y un amor que se demuestra en el día a día, en cómo les miramos, cómo les hablamos y cómo les abrazamos”. Así lo aseguraron Pedro García Aguado y Francisco Castaño delante de las cerca de 400 personas que abarrotaron nuestro salón de actos para participar en la conferencia “Aprender a educar”.

Durante la charla, organizada el pasado 11 de junio por el Colegio Luis Amigó en el marco de las actividades conmemorativas de su 50 aniversario, Pedro García Aguado, coach del programa televisivo “Hermano Mayor; y Francisco Castaño, profesor de instituto; afirmaron que “no existen chicos malos, sino chicos con mal comportamiento”. “Todo se educa y para ello debemos aplicar el sentido común”, afirmaron al mismo tiempo que reconocieron que “se educa más con lo que hacemos que con lo que les decimos”.

García Aguado y Castaño también pusieron el acento en el afecto de los padres hacia sus hijos. “Tienes que querer al hijo que tienes, no al que quisieras tener”, explicaron antes de alertar del riesgo de las etiquetas y de comparar a un hijo con sus hermanos.

Los ponentes desgranaron la conferencia, que se prolongó durante más de dos horas, en cuatro partes. La primera de ella la dedicaron a analizar el cambio socioeducativo de la educación a lo largo de las últimas décadas, poniendo especial atención en las nuevas tecnologías porque “el problema no está en el teléfono, sino en el uso que se haga de él”.

Durante la segunda parte abordaron el comportamiento de los padres en la educación de sus hijos y definieron tres roles erróneos que se adoptan con frecuencia: los padres autoritarios, los padres sobreprotectores y los padres colegas. En este punto, García Aguado y Castaño también advirtieron de la llamada “fisura educativa, es decir, cuando papá y mamá no dicen lo mismo”.

La tercera parte se centró en las normas y los límites. “Las normas deben ser adecuadas, tenemos que ser firmes con ellas y necesitamos tener claras las consecuencias de incumplirlas. Eso es educar y eso da seguridad, tanto al padre como al hijo”, aconsejaron.

Finalmente, se refirieron a la educación de los hijos en valores, entre los que destacaron la empatía, el esfuerzo, la responsabilidad y la perseverancia, así como la necesidad de enseñarles a gestionar la frustración para que aprendan a manejarse en la adversidad.

 

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