Concluye el XXIV encuentro de educadores

Concluye el encuentro nacional que ha reunido este fin de semana en el Colegio Luis Amigó a más de 250 educadores y profesores.

La educación se basa en la confianza de que los alumnos pueden cambiar, porque “mientras haya vida hay posibilidad de aprender, de innovar y de desarrollarnos”. “Nunca estamos acabados, aunque a veces lo digamos de otras personas”, ha añadido el filósofo y director de la Cátedra Ethos de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull, Francesc Torralba.

Torralba, quien ha pronunciado una conferencia sobre las bases antropológicas de la educación durante el encuentro nacional que ha reunido este fin de semana a más de 250 educadores y profesores en el Colegio Luis Amigó de Mutilva, ha destacado también la capacidad de adaptación del ser humano, “que contrarresta su vulnerabilidad”; la dignidad inherente de todas las personas, “que nos hace sujetos de derechos que deben ser respetados siempre y en cualquier circunstancia”; y las múltiples dimensiones que configuran al hombre. En este sentido, ha apostado por una educación integral que no se olvide de ninguna de las capacidades de la persona, porque “educar no es desintegrar un ser o hipertrofiar una de sus partes en detrimento de otra”.

Durante su intervención, Francesc Torralba ha reconocido también la íntima relación que existe entre la pedagogía y la antropología, ya que “partimos siempre de una visión del hombre y de su misión en el mundo que se traduce en unos tópicos, unas precomprensiones y unos prejuicios”. Además, este filósofo barcelonés ha hecho referencia a las miradas con las que los profesores se dirigen a sus alumnos: “Hay unas que subestiman y otras que sobreestiman”. A su juicio, con las primeras se relaja el músculo educativo “porque para qué me voy a esforzar si de este alumno no va a salir nada”. En cambio, la mirada excesiva de “este chaval lo puede todo” genera unas “altísimas expectativas que pueden terminar en grandes frustraciones, no solo para el educador sino también para el alumno”.

Encuentro Nacional de Educadores Amigonianos
Este mediodía se ha clausurado en el Colegio Luis Amigó el Encuentro Nacional de Educadores Amigonianos, celebrado por primera vez en Navarra, en el que han participado profesores de colegios y educadores de centros y proyectos dirigidos a menores en riesgo de exclusión social en Navarra, Albacete, Alicante, Cantabria, Castellón, La Coruña, Madrid, Sevilla, Valencia y Vizcaya. Todos ellos trabajan en instituciones de los Religiosos Amigonianos, de la Fundación Amigó y de las Hermanas Terciarias Capuchinas.

La jornada, que ha alcanzado su edición número XXIV, ha llevado por lema “Sistematización de la Pedagogía Amigoniana”, que fue impulsada por el obispo valenciano Luis Amigó a finales del siglo XIX con el objetivo de reeducar a menores y jóvenes en conflicto con la ley. A partir de ese momento se crearon en España los primeros Tribunales de Menores y reformatorios, entre ellos Olaz Chipi, ubicado en Huarte y regentado por los Amigonianos.

Actualmente, 125 años después, esta pedagogía, centrada en el amor y la atención personalizada, inspira el quehacer de colegios, centros de protección y de reforma de menores, programas de prevención, comunidades terapéuticas, y proyectos de intervención educativa en familias con problemas de violencia filio-parental.

Durante el encuentro se han analizado las definiciones, los comportamientos afines y el impacto de los valores de la Pedagogía Amigoniana, a saber: la acogida, el acompañamiento, el ambiente familiar, la autoridad moral, la cercanía, el compromiso, la creatividad, la fortaleza, la inclusión, el optimismo y el trato personalizado.

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