Buscar la vocación para encontrar la felicidad

“Fray Jorge Cervera, religioso amigoniano de 28 años; la hermana Gosia Skiba, Terciaria Capuchina de 27 años; y el profesor del Colegio Amigó, Javier Lana, casado y de 39 años; compartieron recientemente con los alumnos de Bachillerato del Colegio Luis Amigó cómo han encontrado ellos la felicidad.

Los tres participaron en una mesa redonda con el objetivo de acercar al alumnado tres opciones de vocación cristiana desde el carisma amigoniano: la vida religiosa masculina, la vida religiosa femenina y el matrimonio. Jorge, Gosia y Javier, a pesar de tener estilos de vida diferentes coincidieron en algo: son muy felices.

Esta actividad, organizada por el Departamento de Pastoral del Colegio el pasado 25 de febrero, supuso el punto final a la reciente semana vocacional y a la visita de un grupo de Bachillerato al seminario diocesano. En la mesa redonda, moderada por David Chivite, ex alumno del Colegio y muy involucrado con la pastoral juvenil de la familia Amigoniana, también estuvieron presentes el director, José Manuel Durá, y otros religiosos de la comunidad del colegio.

 

Los testimonios de Jorge, Gosia y Javier

Jorge Cervera es madrileño y exalumno del colegio amigoniano Fundación Caldeiro. Tiene estudios en marketing y forma parte de la comunidad religiosa de la Colonia San Vicente Ferrer, un centro de cumplimiento de medidas judiciales para menores que los Religiosos Amigonianos regentan en Burjassot (Valencia).

En su intervención, enumeró desde su experiencia los obstáculos en todo camino vocacional. El primero es no querer elegir, el segundo es el miedo a equivocarse, el tercero son el ruido y las distracciones, y el cuarto, las metas engañosas y los ídolos. De hecho, según confesó, a sus 22 años poseía todo lo que se podía tener a esa edad: una pareja, unos estudios y un trabajo con un futuro prometedor. “Pero no era feliz, no me sentía pleno”, reconoció.

Por su parte, Gosia Skiba es polaca y estudió Química. Conoció a las Hermanas Terciarias Capuchinas en su país, y desde entonces ya ha estado en Costa Rica, Guatemala y, ahora, España. Actualmente, vive con la comunidad religiosa del Hogar El Olivo, en Madrid, un centro de protección de menores, donde residen 18 niños y niñas, así como cinco hermanas.

 Ella, al igual que Jorge, no quería ser religiosa. Pero notaba en su vida un vacío: “no sabía qué era, no le podía poner nombre”. Gosia pidió a los alumnos que busquen su propio camino y que si necesitan ayuda también la busquen. Les animó a que compartan con otras personas su sueños e ideales, y a que sean valientes para tomar sus propias decisiones sobre sus vidas.

 

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Finalmente, Javier Lana es profesor del Colegio Luis Amigó. Está casado y tiene dos hijos. Comenzó su vida profesional trabajando con máquinas, “pero eso no me llenaba”. Ahora, como profesor, destacó que es mejor persona, “y al ser mejor persona soy mejor padre y mejor marido”.

Cuando conoció a su mujer notó que no sintió lo mismo que con noviazgos anteriores. Indicó a los alumnos que es importante elegir bien a la pareja y conocerse, así como el respeto y la admiración. Reconoció que en un matrimonio hay momentos buenos y otros menos buenos, “pero si se ha elegido bien a la persona y hay respeto mutuo se puede vivir, compartir y ser feliz”.

Visita al centro y mesa redonda en Burlada
Terminada la actividad, fray Jorge y la hermana Gosia visitaron las instalaciones del colegio y pudieron compartir su tiempo con alumnos de otros niveles educativos. Posteriormente, participaron en otra mesa redonda en el Colegio Regina Pacis de las Terciarias Capuchinas, en Burlada.

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